La investigación histórica y (etno)musicológica, hace unos años evidenció la gran cantidad de fenómenos musicales que envuelven a la palabra fandango. Pero desde el punto de vista conceptual y musical quedan por clarificar algunas cuestiones ¿Resulta útil proponer una definición general de fandango que envuelva a todos los fenómenos conocidos bajo esa denominación?
Intentaremos mostrar que es útil proponer un significado lo más universal posible de la palabra fandango. Que incluya los diversos significados particulares que la palabra reviste en la actualidad y en el pasado. Tendremos en cuenta los significados de la palabra fandango en diversas partes del mundo y en diversos momentos históricos. En próximas entradas, y ya desde el punto de vista más estrictamente formal, compararemos los rasgos musicales más característicos de los fandangos del sur de España con los de otros fandangos a una y otra orilla del Atlántico.
Qué so los fandangos.
Será interesante considerar los fandangos en cuanto músicas y danzas sin dejar de lado los comportamientos musicales que suelen ir ligados a un repertorio musical que Angeliers León llamó Cancionero Ternario Caribeño. Este complejo musical, hasta hace escasos años parecía haber quedado oculto frente al auge que, desde el pasado siglo, experimentaron otros repertorios más recientes, evolución no ajena al impulso prestado por los mass media y las discográficas,
Coincidimos con Antonio García de León cuando escribe que los fandangos como práctica cultural reflejan “rasgos de identidades nacionales” pero no de un solo país, sino de muchos (García de León, 2002: 14). Los fandangos, entendidos como práctica social y festiva en torno a un tipo específico de músicas, tienen cosas que aportar al panorama musical actual, en cuyas músicas populares parece privar en exceso el mercantilismo y un marcado individualismo.
En 1998 estuvo concluida la tesis de doctorado, titulada Los fandangos del sur. Conceptualización, Estructuras sonoras, contextos culturales. Parte de ella fue publicada el año 2000 en Bailes de Candil Andaluces y Fiesta de Verdiales: otra visión de los fandangos. Será interesante resumir algunas de sus conclusiones, centrándonos primero en cuestiones formales musicales y después en cuestiones rituales referidas a la práctica de los fandangos.
1. La música de los fandangos
Desde el punto de vista musical, se constató que no solo había una forma musical característica, sino muchas y diversas conocidas bajo el término fandango.
1.A. Los fandangos del sur
Por un lado, estaban muchos fandangos populares en el sur de España, que presentaban rasgos compartidos, por eso se les puede llamar fandangos del sur. He aquí un breve elenco de sus rasgos: series de coplas (cuartetas o quintillas octosílabas) cantadas casi siempre en función del baile, con acompañamiento instrumental (de orquestillas en el caso de los fandangos verdiales, muy extendidos en Andalucía Oriental, o con guitarra o flauta y tamboril en el caso de los fandangos de Huelva); sonoridad muy definida, que es el modo de mi (trataremos más abajo sobre este aspecto). Además es muy característico su ritmo ternario, siempre integrado en ciclos de 12 tiempos. [Music 1]
Esta forma común de fandangos se practica en muchas variantes locales: verdiales de Andalucía oriental, fandangos de Huelva, malagueñas de la zona de Murcia, diversos fandangos de la zona de Levante, rondeñas y malagueñas castellanas (hasta Gredos) y malagueñas Canarias. El nombre que más veces se repite para designar la música de estos fandangos es el de malagueñas, por lo que es verosímil la hipótesis de que fue su antigua popularidad lo que motivó a músicos como Albéniz, Sarasate o Ernesto Lecuona para componer sus malagueñas de autor. Y también fue esa popularidad la que motivó el surgimiento de muchas malagueñas flamencas y otros cantes del mismo tipo o familia, como granadinas, tarantas, fandangos, o rondeñas. En la citada tesis se analizan los rasgos musicales de los fandangos (“del sur”) tradicionales de baile, cuáles de esos rasgos se mantienen en los flamencos, y qué elementos han sido transformados.
1. B. Los “otros fandangos”.
Pero junto a este tipo de fandangos, aparecen otras músicas también llamadas fandangos que no siguen la forma musical característica de los fandangos del sur. Esto sucede en muchas partes de España y en países de habla hispana como México, Puerto Rico y Cuba, Panamá, Venezuela, Colombia, Brasil… Incluso en Filipinas (pandangos, entre los que aparecen bailes de ascendencia hispana tipo jotas y malagueñas), encontramos músicas muy variadas, llamadas fandangos que no siguen la estructura de los fandangos del sur.
Surge así la pregunta: ¿Por qué una misma palabra, fandango, designa realidades musicales tan diversas? Tras darle vueltas durante un tiempo, surgió la evidencia de que no es fructífero buscar directamente caracteres musicales compartidos (aunque veremos que sí se pueden encontrar algunos). Sin embargo, sí aparece siempre un elemento en común en que coinciden todos los fandangos. El punto compartido no está en la forma musical sino en que todas esas músicas están ligadas (o lo estuvieron en un pasado, más o menos cercano o lejano) al baile y a un particular tipo de reunión festiva en torno al baile. Casi siempre estos bailes son de pareja.
Diversos textos del siglo XIX y tradiciones de uso coloquial de la palabra fandango, así como otros argumentos de tipo musical, nos llevan a concluir que en muchos lugares, el significado coloquial tradicional de la palabra (la fiesta de baile) se fue reduciendo, hasta acabar por designar solo a las músicas que tradicionalmente se interpretaron en esas fiestas. Es un proceso de reducción semántica, tipo metonimia,. Este cambio semántico ya habría comenzado cuando estas fiestas iban perdiendo popularidad, incluso en la primera mitad del siglo XIX, si no antes. Continuaremos en una próxima entrada.